martes, 31 de mayo de 2016

La Despedida

La Despedida

En el cielo queda una estela
blanca transparente...
que apunta hacia lo que era,
el rastro de esa antigua era,
donde empezó todo,
lejano en el tiempo.

Dos inviernos, dos primaveras
sólo dos, éstas eran,
transcurrieron...terminaron,
con la misma fugacidad de aquella estela.

¿Y cómo ha pasado?
Entraba en la puerta
saliendo ya de ella,
oteaba el fin,
me mezclaba en los pasillos,
de aquellos techos de hojalata,
donde las gotas de lluvia se escondían
y me asaltaban por las rendijas
en grandes goteras.

¿Quién rebobinó el tiempo?
cualquiera diría
que no me he movido
en la cinta, ni entre los intermedios
que las estaciones me han ofrecido,
de carretes de lluvia fina
donde se entremezclan imágenes
sobre el agua mezquina,
acompañada de la revelación
del calor abundante.

¡Qué pronto pasaron esos dos inviernos,
esas dos primaveras!
Todas esas personas desconocidas
que reposaron en mi vera,
que permanecerán en mi memoria
que me enseñaron más que cuatro
lecciones escritas.

Adiós, así digo,
adiós, así la siento,
la despedida breve y larga,
alegre y amarga,
separación para unir
el final para un comienzo,
la contradicción en carne y hueso,
en humo y polvo.

¿Te volveré a ver?”
dice la buganvilla nerviosa
¿Te volveremos a tocar?”
dicen la fuentes secas llorosas
¿Te volveré a escuchar?”
dice el Magnolio, somnoliento del invierno.


Yo con los arreos del viaje me despido,
y a todos ellos respondo
parto ya del camino,
ya no como aquel era de la
estela, ahora tengo rumbo
que mis recuerdos aquí me llevan
regada de todo lo que dejo atrás,
que no olvidaré jamás,
pese me tome
el vapor del barco,
la estela de allá”.



                                                                                                           Elena Martín (Jelenmista)








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