viernes, 6 de mayo de 2016
Al suelo de hormigón
Al suelo de hormigón le florecen
sombras redondeadas
sombras de bultos acuosos,
entre baldosa y baldosa,
entre gota y gota.
Al suelo de hormigón le inundan
lagunas embarradas
donde hormigas odiseas
navegan desesperadas,
en las balsas de matas
en busca de los feacios
para que Alcínoo las reciba
en su naufragio.
Al suelo de hormigón le lloran
las nubes de cinc
tartamudas, sin, sin consuelo, para,
para sus lágrimas
pues su propia omnipotencia
las amarga
volar y espiar desde el cielo,
para caer y no ser nada,
desaparecer en su muerte, lluvia.
Elena Martín (Jelenmista)
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