Asesino
de mi calma,
ladrón
de mi alma.
¡Apresadle,
apresadle!
Con
ojos de azabache,
acecha
sin disimulo,
sin
riesgo alguno.
¡Apresadle,
apresadle!
No
se conforma con un botín,
necesita
más de un comodín,
para
su sucio juego.
¡Apresadle,
apresadle!
Allá
huye lejos,
con
joya mía con joya tuya,
y
viento fresco.
Elena Martín (Jelenmista)
No hay comentarios:
Publicar un comentario