domingo, 1 de mayo de 2016

Oscuridad en el río



Era ya la medianoche,
el viento hacía de las suyas,
turbaba árboles en violento embiste.

Andaba en el paraje oscuro,
junto al frondoso río,
marcando mis pasos
en la sequedad de las hierbas,
con las que se arropaba algún vagabundo.

El ambiente era animado,
grillos, ranas, ronquidos,
conformaban aquel terceto improvisado,
que en su chapoteante escenario
les iluminaba la luna creciente,
expectante del espectáculo.

El viento seguía zarandeando
a los árboles desabrigados,
temerosa estaba de que fueran derribados,
pues gritaba enfurecida
¡inmundo viento,
deja en paz a estos débiles sauces,
o teme la ira de mi tormento!

El viento enmudeció y se retiró,
era tal aquel tormento mío,
mayor que esa oscuridad,
mayor que ese bramido.


                                                                                                            Elena Martin (Jelenmista)

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