ciega como él,
por el sonido se le percibe,
allá en los grillos, ríos
del atardecer.
La silueta recortada
de sus alas en toldo,
abarca el azul marino
del ocaso,
oscuro como su piel
extenso como sus oídos.
La sonrisa se la enmarcan
dos clavos de plata
que las leyendas confunden
con un vampiro y una estaca.
Avanza la noche
con vuelos cerrados
en espiral se dirige
el ratón alado.
Jelenmista

Hola Elena. Acabo de leer los poemas que aquí tienes a bien compartir con nosotros. Enhorabuena, por ellos y por ti.
ResponderEliminarEspero que llegues muy lejos en esta aventura que acabas de emprender y en todas las que te propongas.
Un abrazo enorme!!!!
¡Muchísimas gracias Yolanda!. Esta aventura digamos que no la deje desde que me fui del colegio. A partir de su taller de poesía decidí no abandonarla, con la esperanza de mejorar. Hace poco le eché valor e hice el blog. Espero seguir progresando, ¡tanto en esto como en lo demás!
Eliminar¡Un beso y un brazo!
Hola Elena. Acabo de leer los poemas que aquí tienes a bien compartir con nosotros. Enhorabuena, por ellos y por ti.
ResponderEliminarEspero que llegues muy lejos en esta aventura que acabas de emprender y en todas las que te propongas.
Un abrazo enorme!!!!