sábado, 11 de junio de 2016

Las Parcas



Allá se deslizan los hilos
finos, delicados,
que tejen las historias mortales,
sueños, ambiciones,
de nuestro frágil tiempo.

Como simples muñecos de trapo,
circulamos en las manos
del destino y la desdicha,
en la desgracia y la gracia
del humano y del ente.

Unos tal vez consigan recordar
su corazón como el hombre
de hojalata, otros seguirán
la estela ensayada del mundo,
mundo ensayado por la estela
incierta...

¡Qué más dará!...
Ser de corazón,
que de lata,
ya las Parcas se ríen,
con sus tenebrosas muecas,
de los que viven.

La vida es una actuación exigente,
en las que las Parcas,
implacables se llevan las almas,
juezas de las marionetas,
temidas por ricos,
por el mismísimo Olimpo.

Nuestros pobres hilos
quedan indefensos ante ellas,
capitanean el sino,
y no,
no hay etapas salvables para ellas,
Cloto nos ve nacer,
Láquesis nos ve crecer,
Átropos nos ve morir,
siempre la Parca vendrá a por ti,
por mí.

El hilo cortan con el gusto
de la modista,
indiferentes de los sueños,
de las ganas de vivir,
de los actos hechos,
de los corazones deshilados,
indiferentes pasan del corte a la enfermedad,
del túnel a la fría luz,
de la luz a la noche.

Sin embargo, aunque la actuación termine,
aunque el público pitorree,
aunque el olvido sea muerte,
la muerte sea olvido,
está el tejido de nuestra memoria,
historia inmortal de nuestro tiempo.

                                                                                  Jelenmista


Las Parcas, Pinturas Negras. Francisco de Goya

No hay comentarios:

Publicar un comentario