lunes, 26 de junio de 2017

Fin de la mariposa

El fin, mariposa perdida,

te posas tibia en mis yemas

preguntándome si algún día

hallarán senda.



Melancolía del alhelí

ulula el viento,

viajando estas alas

a aquella isla ignorada,

si tuviera frutos

en su montaña,

agraciada con ángeles de piedra,

selvas de esmeraldas,

negras, negras se tornan.


Allá donde te halles,

que tus rosas no te falten.


Ojalá el hombre aprendiera

el valor de las cosas insignificantes,

cobran significado al final,

cuando todo se destruye

gimen de lamento,

cuando las carantoñas eran todas 

para su ego y codicia,

derroche de intelecto insuficiente

para prevenir que él mismo se extermina.


Ahora no lloréis,

ahí, en el fin de la mariposa.


Jelenmista




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