Siguiendo
mis andares iba,
cuando
Destino abusaba de la vida de un poñuelo,
pobre se hallaba sin consuelo en el suelo.
Socorrido
fue, pero con el sino fue,
salvación
creí haber dado,
y
al pobre pajarillo de nuevo había condenado...
pues
lo hallé despeñado del tejado.
¡Vuela
Mike, vuela!
En
vida no pudiste volar de tu tormento,
por
ello te llegó tu momento.
¡Vuela
Mike, vuela!
Para
mí tú siempre volarás en el cielo rojizo de mi corazón,
aunque
la gravedad no me dé la razón.
¡Vuela
Mike, vuela!
Pajarillo,
ahora tus alas te llevan,
el
viento, a ellas, anhelan.
Jelenmista

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