jueves, 20 de abril de 2017

Microrrelato: Coma etílico

Te observo. Te miro. Sigues sin girar la cara. ¿Por qué? No lo entiendo, hace un momento no parabas de sonreírme. ¿En qué instante me dotaste de esta invisibilidad? Avanzo unos pasos, mi vista cercada por laterales de neblina negra, el enfoque de mis ojos cambia desesperado, como la lente de esas cámaras esclavas de los paparazzis. Los demás tampoco me prestan atención. ¿Qué os pasa? ¿Me habéis olvidado sólo con ir a la barra? Enfurecida, no sólo mis amigos, todo el local ignora mi presencia. Extrañamente nadie está alegre, ni siquiera los ebrios, cuyos glóbulos rojos circulan haciendo eses. Todos a un punto fijo atienden, serios, otros lloriquean, amargos en aquel espacio circular que han formado. ¿Qué es el centro de esa circunferencia, tan imponente para no detectarme? Golpeo, pero los objetos y sujetos se han vuelto ágiles. Estoy harta, voy a ese lugar. Abrirme paso entre la muchedumbre es despejar cortinas, la gente era ligera y de palpable transparencia. Llego, bajo mi mirada. A aquella figura familiar desparramada por el suelo no le rodeaba sangre, sólo ron. Ese rostro liviano ahora, ojos petrificados rendidos a Medusa, esa vida sabor alcohol vomitada por la boca... diablos, era yo.  

Jelenmista


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