A la
ausencia le reí las gracias
mientras
observo el fuego
atravesándome
la espalda.
¿Por
qué esas sombras
me
persiguen?
Si ya
no les debo nada,
mi
alma, ni alma.
Visiones
de lo cerca
que
tengo ya lejos.
Me
someto a la calma
y me
digo “Todo está bien”
-aspiro-
¡Qué
mentira jurarse a sí mismo!
Cuando
la calma
es
una nube que sube,
que
baja,
y a
la primera de cambio,
te
empapa.
Los
cambios son jarras
de
agua fría,
luchas
por no helarte y
te
inmovilizas,
yemas
moradas
-espiras-
piensas
en Ícaro,
¿y
si sus alas fueran de acero
y no
cera?
¿dolería igual el golpe?
Entonces
surge lento,
apaciguado...miras
vislumbras
algo,
reconfortante,
pesado
mas
ligero...
vuelve,
el
pasado.
Jelenmista
Obrigadoo
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