El
mayor terror, ser uno mismo
el
mayor error, no serlo.
Cada
palabra que olvidé
en
cada rincón de la nostalgia
era
para un adiós,
para
una despedida inolvidable,
ahuyentar
a la lumbalgia de la culpa.
Somos
figuras polvorientas,
profetas
desde lo incierto
atravesados
por el ayer,
somos
figuras polvorientas que
se
desplazan acumulándose en vientos fariseos
que
mueven, al contrario,
nuestros
pies.
¿Recuerdas
cuándo los espejos dejaron de reflejarte?
Ahí
te volviste vampiro,
no
de los que toman sangre,
sino
de los que temen no verse reflejados
en
ninguna parte.
No
cavemos abismos en nuestras espaldas,
las
vértebras críen malvas y nos impongan alas,
cuando
la evolución nos dio la oportunidad de llevar la cabeza alta.
Desvanecerse,
somos
figuras polvorientas
que
se desplazan acumulándose
en
atisbos de querer
avanzando
con timidez,
tanteando
en el miedo
una
llave de luz.
Seamos
aquellos niños de puntillas,
intentando
alcanzar las Antillas,
pese
lejos,
en
el mapa de la curiosidad.
Jelenmista
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