Mis ojos no acaparan toda tu vitrina, noche.
Tus lámparas blancas son demasiado amplias
para mi campo,
campo de estas cámaras miopes, noche.
Te atravieso, noche,
en esta carretera
flanqueada de mar de alquitrán por montañas,
ferias ambulantes por pueblos
destellos carmesí por burdeles.
En un submarino inconsciente voy,
donde mi cuerpo pesa poco,
mis pensamientos son lluvia
y mis deseos, nubes por formarse,
en un espacio sideral vacío, lleno de betún,
en un continuo ronroneo.
Hm...
un ojo
dos ojos,
vuelvo a aquel asiento,
sobresalto de la radio viuda de señales.
Estaba despierta.
Miro la ventanilla,
me refugio en mi pecho,
sujeto mis manos,
clavo mis pupilas en las estrellas,
y sueño de nuevo.
Jelenmista

No hay comentarios:
Publicar un comentario