Lo
más sencillo es dejarse morir a lo Max Estrella,
rodar
por el mármol frío
sin
intentar siquiera encender
una
triste vela en tus manos.
A
todos nos gusta las carreteras rectas,
hasta
que curvas nos apresan
algún
peaje que nos dé coraje,
¿pero
de qué sirve el Everest sin cima?
Los
que empiezan en llano
terminan
en cuesta,
los
que viven la cuesta, al llano hacen burla,
pues
la
tristeza es un voraz dragón
en
nuestro castillo de naipes,
la felicidad, una hormiga fácil de ahogar
la felicidad, una hormiga fácil de ahogar
con
una lágrima.
La
felicidad es la inmortalidad de los valientes,
la
energía que tiende a salir a empujones del cuerpo
y
si no fuera por la fibra muscular pareceríamos soles;
a
ese instante de saber que el coche funerario está delante
y
seguir sonriendo pese a lo que depara.
La
tristeza es la niña mal criada del alma,
necesitada de un tirón de orejas,
aunque
es igual de necesaria,
sin
ella no hubiéramos conocido la felicidad.
Jelenmista

Yo no sé quien eres pero vales para esto, y vales mucho
ResponderEliminarMuchísimas gracias :). De vez en cuando subo, así que para enterarte puedes suscribirte si quisieras. Un saludo
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