Rabia,
rabia arde en mi pecho
ante
el despecho
de
los que creen saber, errando,
herrando
el hierro,
hierro al corazón hiriendo,
el
fuego derritiendo la razón.
Rabia,
rabia y vuelve a palpitar
la
fuerza bruta y el grito,
el
cuerpo en olla
con
el vapor en las venas,
a
punto de estallar.
Rabia,
rabia ruge en mi interior
el
león en su despertar
el
puño agitado
el
temblor del enfado
la
sal en la herida
la
injusticia en mi alrededor
Dios
como mal juez...
brota
el escozor.

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