lunes, 18 de julio de 2016

Reflejo de luna



Tan fría aparentas ser
con tu blanco nuclear
batas de doctor
tu rostro enfermo,
con rastros de pubertad
en tus cráteres.

A ti me refiero luna
en ti mis sueños están en cuna
resguardados de lo taciturno
que puede ser el ocaso.

Sí, el mar te contempla
en una tibia mampara
donde el vapor persiste
sin desplomarse gota .

Sí, la mar te mima
busca en ti su imagen,
reflejo de la calma
baúl de sus sienes
a las olas sientes,
esclavas de tu trama
en una paz casi llena sumerges.

Eres la testiga
de los terrestres,
llorando en silencio
por nuestros horrores,
eres la pintora de cal que
tiñe el agua de los mares,
eres la genia que desaparece
en mis amaneceres.

Te envidian los demás astros
por tu pálida belleza
tu caricia blanca sobre nosotros,
por ser la joya más grande
de esa lámpara de araña
del techo de la noche.


Sí, yo te busco, luna
para que seas la cuna
de mis sueños,
para que esta noche taciturna
no devore a aquellos,
y yo adormezca, bajo tus destellos.

Jelenmista


domingo, 10 de julio de 2016

Rabia

Rabia, rabia arde en mi pecho
ante el despecho
de los que creen saber, errando,
herrando el hierro, 
hierro al corazón hiriendo,
el fuego derritiendo la razón.

Rabia, rabia y vuelve a palpitar
la fuerza bruta y el grito,
el cuerpo en olla
con el vapor en las venas,
a punto de estallar.

Rabia, rabia ruge en mi interior
el león en su despertar
el puño agitado
el temblor del enfado
la sal en la herida
la injusticia en mi alrededor
Dios como mal juez...
brota el escozor.

Jelenmista





viernes, 1 de julio de 2016

Amanecer

                   El ojo patio era pozo
                      de vetas de oro
                  con puntos amarillos
                  en las aristas blancas,
                        corría la lluvia,
                las gotas descarriadas
                  en carreras ecuestres
                       de sentir inerte,
                    frías como muerte.


                      Ya era temprano,
                   con el triste soprano
                   del amanecer siervo
                     como señor el frío,
           de la tempestad del bocado.



                      El sol en camino
                        brillaba entero,
                de redondel difuminado,
           cegaba al recién despertado.


                    Sólo había cabida
                    para el silencio...
             más temprano, ronquidos
                   más tarde, sollozos
                      más día, pájaros
                 amanecido, bostezo...
                       ¡despertador!


Jelenmista




Óleo de Remigio Megías García.Amanecer en Madrid