Alicaídos,
repaso todos los vuelos memorables
que enaltecían mi ego,
pareciendo trofeos
de un estante interminable.
Justo en el filo de la acera,
en un arrecife de pensamientos
encallados,
una bengala ilumina mi ciego,
esperada, pero descartada...
mi salvamento
mi oxígeno
no quedaba nada en aquel instante.
Entonces respiré,
respiré como si faltasen gotas en el mar,
respiré,
para recordarle a mis pulmones
que ni un desaliento más.
Jelenmista
