Prometo no hacer las mismas payasadas
que susurran y secuestran cada neurona cuerda de mi cabeza.
Prometo no cantar a la luna cuando esta no quiera,
no quitar a los lobos su amante serena.
Prometo no hacer enfadar al viento cuando grite de ira
porque bastante tuvo con aguantar mi pena.
Prometo agradecer a cada hoja que cubra mi camino
porque cuando sequen añoraré tenerlas.
Prometo que mi sonrisa no será un secreto
y nadie podrá callarla.
Prometo que el valor no será una opción,
daga empuñada con miedo
en la verdad tiemblo en usar.
Prometo que descubriré el simple misterio de despertar
y más agradecer tener ojos para verlo.
Prometo no desafinar en la ducha
aunque sé que si me ahogo sonará igual.
Prometo no afilar la hoja cuando la amenaza es inexistente
aunque mis prejuicios ladren miedosos,
porque del miedo nace la amenaza.
Prometo no crear mis propias tormentas
aunque una mente nublada tiene difícil soleado.
Prometo creer en el rostro que me desanimó
porque si bien somos humanos,
la misma piedra no se quitó.
Prometo aprender a no astillarme
porque los trozos de mí desprendidos no crecerán
conmigo.
que susurran y secuestran cada neurona cuerda de mi cabeza.
Prometo no cantar a la luna cuando esta no quiera,
no quitar a los lobos su amante serena.
Prometo no hacer enfadar al viento cuando grite de ira
porque bastante tuvo con aguantar mi pena.
Prometo agradecer a cada hoja que cubra mi camino
porque cuando sequen añoraré tenerlas.
Prometo que mi sonrisa no será un secreto
y nadie podrá callarla.
Prometo que el valor no será una opción,
daga empuñada con miedo
en la verdad tiemblo en usar.
Prometo que descubriré el simple misterio de despertar
y más agradecer tener ojos para verlo.
Prometo no desafinar en la ducha
aunque sé que si me ahogo sonará igual.
Prometo no afilar la hoja cuando la amenaza es inexistente
aunque mis prejuicios ladren miedosos,
porque del miedo nace la amenaza.
Prometo no crear mis propias tormentas
aunque una mente nublada tiene difícil soleado.
Prometo creer en el rostro que me desanimó
porque si bien somos humanos,
la misma piedra no se quitó.
Prometo aprender a no astillarme
porque los trozos de mí desprendidos no crecerán
conmigo.
